Que el corazón sagrado de la tierra se mueve

Con un ritmo de dicha; luz brota, gracia llueve.

¡Yo soy la prisionera que sonríe y que canta!»

Y las manos liliales agita, como infanta

Real en los balcones del palacio paterno.

* * * * *

¿Qué són se escucha, són lejano, vago y tierno?

Por el lado derecho del camino, adelanta

El paso leve una adorable teoría

Virginal. Siete blancas doncellas, semejantes