A siete blancas rosas de gracia y de harmonía

Que el alba constelara de perlas y diamantes.

¡Alabastros celestes habitados por astros:

Dios se refleja en esos dulces alabastros!

Sus vestes son tejidas del lino de la luna.

Van descalzas. Se mira que posan el pie breve

Sobre el rosado suelo como una flor de nieve.

Y los cuellos se inclinan, imperiales, en una

Manera que lo excelso pregona de su origen.

Como al compás de un verso su suave paso rigen.