En su blancura de palomas y de estrellas.
* * * * *
Unos y otras se pierden por la vía de rosa,
Y el alma mía queda pensativa a su paso.
—¡Oh! ¿qué hay en ti, alma mía?
«¡Oh! ¿qué hay en ti, mi pobre infanta misteriosa?
¿Acaso piensas en la blanca teoría?
Acaso
¿Los brillantes mancebos te atraen, mariposa?»
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