Hacen al agitar el tallo que se inclina

Y se alza en una rítmica virtud de movimiento.

Con el áureo pincel de la flor de la harina

Trazan sobre la tela azul del firmamento

El misterio inmortal de la tierra divina

Y el alma de las cosas que da su sacramento

En una interminable frescura matutina.

Pues en la paz del campo la faz de Dios asoma.

De las floridas urnas místico incienso aroma

El vastor altar en donde triunfa la azul sonrisa;