Aún verde está y cubierto de flores el madero,
Bajo sus ramas llenas de amor pace el cordero
Y en la espiga de oro y luz duerme la misa.
La fuente.
Joven, te ofrezco el don de esta copa de plata
Para que un día puedas calmar la sed ardiente,
La sed que con fuego más que la muerte mata.
Mas debes abrevarte tan sólo en una fuente,
Otro agua que la suya tendrá que serte ingrata,
Busca su oculto origen en la gruta viviente