Clelia enrojece, una dueña se signa.)

¿O un amor alemán?—que no han sentido

Jamás los alemanes—: la celeste

Gretchen; claro de luna; el aria; el nido

Del ruiseñor; y en una roca agreste,

La luz de nieve que del cielo llega

Y baña a una hermosura que suspira

La queja vaga que a la noche entrega

Loreley en la lengua de la lira.

Y sobre el agua azul el caballero