Que besaron los sueños y pulieron las horas,
Una hoja suscita como la luz naciente
En que entreabren sus ojos de fuego las auroras;
O las solares pompas, o los fastos de Oriente,
Preseas bizantinas diademas de Theodoras,
O la lejana Cólquida que el soñador presiente
Y adonde los Jasones dirigirán las proras.
Hoja de oro rojo, mayor es tu valía,
Pues para tus colores imperiales evocas
Con el triunfo de otoño y la sangre del día,