Despierta, y estremece la hoja del laurel-rosa.

Son los Centauros. Unos enormes, rudos; otros

Alegres y saltantes como jóvenes potros;

Unos con largas barbas como los padres-ríos,

Otros imberbes, ágiles y de piafantes bríos,

y de robustos músculos, brazos y lomos aptos

Para portar las ninfas rosadas en los raptos.

Van en galope rítmico. Junto a un fresco boscaje,

Frente al gran Océano, se paran. El paisaje

Recibe de la urnal matinal luz sagrada