Que el vasto azul suaviza con límpida mirada.
Y oyen seres terrestres y habitantes marinos
La voz de los criados cuadrúpedos divinos.
Calladas las bocinas a los tritones gratas,
Calladas las sirenas de labios escarlatas.
Los carrillos de Eolo desinflados, digamos
Junto al laurel ilustre de florecidos ramos
La gloria inmarcesible de las Musas hermosas
Y el triunfo del terrible misterio de las cosas.