Triste cascabelera,
conque ahora... infla.
«Los pajarillos y yo
nos levantamos a un tiempo»...
Ellos a comeme'l trigo,
yo a trabayar com'un negro.
Y vayan todas estas cosas, como he dicho antes, para los asturianos del Río de la Plata, que encontrarán en ellas el eco de su Cantábrico, la sonrisa de sus hermosas mujeres y el perfume del oro claro e hirviente de la sidra.