como monstruosas estrellas.

Toisón fué publicado en 1906.

Esto nos hace retroceder algunos años, al tiempo de la preocupación por la escritura «artista» y por lo principalmente formal. Aun quedan algunos cultivadores de la manera, tanto en América como en España. El poeta chileno, por su parte, ha procurado, avanzando, renovarse.

Así publicó, después de Toisón, Romances de hoy. Hasta puede decirse que el salto fué demasiado brusco, de la poesía trabajada, erudita, un tanto complicada, con escenarios fabulosos, con vocabulario aristocrático, con un si es no es de dandismo, casi todo de influencia, o de reminiscencia europea, a la poesía sencilla, sin artificio, quizá a veces algo prosaica, o bastante ingenua en su sinceridad, pero que mereciera estas palabras de un juez insospechable, el gran Mistral: «Siento en sus versos, decía a Contreras el padre de «Mireia», la amplia y libre vida de la América española». ¿Cómo no iban a ser del gusto de Mistral versos como estos?

Sobre el suelo, en la hora sin tules,

las sombras se cortaban nítidamente azules.

En torno del ramaje de higueras y cedrones,

rodaba un estridente rumor de moscardones.

Sobre un cerezo un mirlo gorjeaba con desgaire.

A intervalos, llegaban en la quietud del aire