«El autor, conociendo el número de los papas que deben reinar hasta el fin de los tiempos, busca la media de la duración del pontificado de cada uno de los jefes de la Iglesia, y esta media, multiplicada por el número de todos los pontífices romanos indicados en la historia eclesiástica, y la profecía maláquica le da el número 1953, que, según él, es la fecha aproximativa del fin del mundo.»
El abate examina e interpreta los lemas, y resultando que coinciden con los papas del pasado, supone, no sin razón, que las divisas de los pocos papas venideros justificarán sus cómputos, 1953 y 1910... confesemos que si el Halley nos barre, la equivocación es ínfima en un asunto que trata de la eternidad.
Adviértase que el libro de que nos ocupamos no ha entrado en el Index, y no solamente esto, ha recibido la aprobación de León XIII, según tengo entendido, y la del actual pontífice.
Por su extraño interés voy a transcribir los lemas y extractar las explicaciones del presbítero de Tolosa. En la explicación de las divisas dice el abate: «Dos cifras preceden el nombre de cada papa: la una indica el nombre ordinal de cada pontífice y la otra el año de su muerte».
1—1144.—Celestino II.—«Ex castro Tiberis»—De un castillo del Tíber.
Celestino II nació, en efecto, en Cittá di Castello, sobre el Tíber, en Toscana. Su apellido particular era Dicastell.
La primera divisa se encuentra, pues, admirablemente justificada.
2—1145.—Lucio II.—«Inimicus expulsus»—El enemigo expulsado.
Era de la familia Caccianemici, que significa lo mismo que el lema. Además, dice por pasiva el abate: Los romanos, fanatizados por el famoso Heraldo de Brecia, le trataron como «enemigo» y le expulsaron de la ciudad y aun del mundo, puesto que le mataron de una pedrada.