Cuando el papa anterior muere, se ha apaciguado la tierra. Hay un cristianismo universal. A este príncipe, pastor y piloto, le toca pilotear la barca de Pedro sobre aguas absolutamente tranquilas. Será preciso—dice el abate—que el pastor sea un famoso piloto para gobernar bien el arca Santa de la Iglesia en los días horribles del combate decisivo que el «hombre de pecado se apresta a presentarle sobre este gran mar del mundo, cuyo imperio ambiciona».
5.°—«Flor florum»—La flor de las flores.
En este tiempo, la humanidad convertida volverá a Dios y la virtud llenará el mundo como un aroma intenso. Jerusalén, cumpliendo la profecía de Orval, resurgirá con su templo reedificado, y el pueblo de Israel se ofrecerá al Señor como en un ramo oloroso de almas.
6.°—«De mediate lunae»—De la mitad de la luna.
Este lema terrible hace ya alusión al cercano final del mundo, pues en el tiempo del pontífice, a que corresponde, la luna comenzará a mostrar a la tierra la mitad de su disco, el Anticristo aparecerá en el mundo. Los turcos se convertirán, y tal vez será turco el mismo papa, según algunos intérpretes, aunque el abate Noé protesta contra tal hipótesis. Cuando el Anticristo comience a triunfar, este pontífice lanzará una encíclica señalando las dos sangres impuras de sus venas, que son la mahometana y la judía. De aquí lo de la media luna.
7.°—«De laboris solis»—El trabajo del sol.
Esto anuncia, según el abad, la descomposición planetaria, los fenómenos raros que producirá el «trabajo del sol», de un astro que se oscurece.
8.°—«Gloria olivae»—La gloria de la oliva.
En esto ve nuestro presbítero como la extremaunción del mundo, que está para morir. Bajo el reinado del papa, cuyo emblema es la humanidad, estará humillada después de un gran combate entre los malos y San Miguel Arcángel. Desde hace algún tiempo, los pontífices reinan, no ya en Roma, sino en Jerusalén, y este papa fallecerá orando, como Jesucristo en el jardín de los olivos.
9.°—«Petrus romanus»—Pedro de Roma o romano.