To the play-ground lead the way!...

Pues ¿y Sing a Song for six pence, con los niños y pájaros dibujados por Caldecott? ¿Y las cosas de hadas de Anuing Bell?

Y luego le digo a mi amigo que busque para sus niños un librito, que escribiera en excelente inglés una pluma hispanoamericana Tales to Sonny, por Santiago Pérez Triana. He allí un joyel pueril, unas cuantas páginas que un escritor de diplomacias y asuntos de estado, que es también un poeta y un culto espíritu, escribiera en idioma de papá, dedicadas a un su Santiaguito bautizado Sonny en el hogar, según tengo entendido, por su madre norteamericana.

Era en tiempo en que se arrancaban la vida rusos y japoneses allá por la Manchuria, y en el apacible Retiro madrileño, el padre y el niño hermoso de largos cabellos, conversaban. El padre le hacía cuentos tal el dios Hugo a sus nietos.

Y el niño los oía en el inglés maternal, que su padre conoce y habla como su propia lengua. Esos cuentos fueron después escritos y publicados en Londres por Anthony Treberne Co. Ltd., ilustrados con gracia por Dorothy Furniss, y con cuatro palabras de prefacio del autor.

Son seis la narraciones: The little stream of water habría hecho sonreir de complacencia a San Francisco de Asís, puesto que en él dialogan un niño y la hermana agua en su forma de arroyuelo. Y la palabra del arroyuelo enseña a Sonny algo de la filosofía del mundo y mucho de la grandeza de Dios sencillamente. Minnie and Billie trata de dos niños-pájaros que vuelan y hablan. Billie es el pajarito y Minnie la pajarita.

Hablan como saltando de rama en rama.

«What is your name?»

«My name is Minnie.»

«Oh! what a pretty name!»