—San Gundián, padre maestro,

todo el saber en eso da:

cuando es misterio, en el misterio

ha de ser por siempre jamás,

hasta que el cirio de la muerte

nos alumbre en la eternidad.

—San Serenín, padre maestro,

esa luz que no apagarán

todas las borrascas del mundo,

mi aliento quisiera apagar.