¡El dolor de sentir la vida

en otra vida seguirá!

—San Gundián, padre maestro,

mientras seas cuerpo mortal

y al cielo mires, en el día

la luz del sol te cegará,

y en la noche las negras alas

del murciélago Satanás.

Callaron los dos ermitaños

y se pusieron a rezar.