explota al par que envenena.

—Échate un cuento, Milquiades.

—O una historia verdadera.

—Que les cuente Sinforoso

lo que le pasó en Atenas,

—¡Que lo cuente!

—¡Sí! ¡Contalo!

—Miren qué cosa tan fea.

Hará tres años descasos

que me hablaron en Heredia