Salimos como a las doce,
sestiamos en Alajuela;
al llegar a Los Horcones
ya estaba la luna puesta,
y resolvimos quedalos
pa que los güeyes comieran.
—Muchachos—dijo Damián—
mientras se cuece la sena
¿por qué no v'alguno atrese
un trago de guaro Atenas?