[18] Kabir es el nombre del más original é influyente de los reformadores religiosos de la India. Es una especie de Mahoma. Aún hoy se cuentan por miles los que «siguen el camino de Kabir», y la secta que él fundó cuenta con importantes monasterios.—N. del T.

[19] Usa aquí el autor la palabra bairagi en otro sentido distinto del que le da anteriormente en este mismo cuento, pero sin explicarlo, y dejándolo á la penetración del lector, como tantos otros vocablos exóticos que emplea deliberadamente.—N. del T.

La Selva invasora

Yerba, flor y enredadera,
tiende sobre todo un velo:
que de esa raza se borre
hasta el más leve recuerdo;
que cubra negra ceniza
los altares y que en ellos
los blancos pies de la lluvia
pongan su huella en silencio;
que en el campo yermo pueda
tener el gamo su lecho,
y nadie á asustarle vaya
ni á azorar sus pequeñuelos;
que los muros se derrumben
por ceder al propio peso,
y que ni lo sepa nadie,
ni nadie en pie vuelva á verlos.

Recordaréis, si leisteis los primeros cuentos de esta obra, que después que Mowgli hubo clavado en la Peña del Consejo la piel de Shere Khan dijo á cuantos quedaban en la manada de Seeonee que, en adelante, cazaría solo en la Selva, y los cuatro hijos de Papá Lobo y de su esposa afirmaron que ellos cazarían también en su compañía. Pero no es muy fácil cambiar de vida en un momento... sobre todo en la Selva. Lo primero que hizo Mowgli cuando la manada se hubo dispersado, marchándose los que la formaban, fué irse á la cueva donde había tenido su hogar, y dormir allí durante un día y una noche. Luego, contóles á Papá Lobo y á la Mamá todo lo que creyó que podrían entender de cuantas aventuras había corrido entre los hombres, pero cuando, por la mañana, se entretuvo en hacer que el sol se reflejara en la hoja de su cuchillo (el mismo que le sirvió para desollar á Shere Khan), entonces confesaron que algo había aprendido. Luego, Akela y el Hermano Gris tuvieron que contar cómo habían tomado parte en la gran embestida de los búfalos en el torrente; Baloo subió con pena la montaña para oirlo todo, y Bagheera se rascaba de gusto al ver de qué modo había Mowgli dirigido su batalla.

Rato hacía que había salido el sol, y nadie pensaba aún en irse á dormir, antes bien, de cuando en cuando, durante el relato, levantaba Mamá Loba la cabeza y olfateaba profundamente y con satisfacción cuando el viento le llevaba el olor de la piel del tigre desde la Peña del Consejo.

—Á no ayudarme Akela y el Hermano Gris, nada habría podido hacer, dijo Mowgli al terminar. ¡Ah, madre, madre! ¡Si hubieras visto á aquellos toros negros bajar por el torrente, ó precipitarse por las puertas de la aldea cuando me apedreaba la manada de hombres!

—Me alegro de no haber visto esto último, dijo muy tiesa Mamá Loba. No entra en mis costumbres el permitir que traten á mis cachorros como si fueran chacales. Buen desquite hubiera yo tomado de la manada humana; pero perdonando á la mujer que te dió la leche. Sí, lo que es á ella la hubiera perdonado... sólo á ella.

—¡Calma, calma, Raksha! dijo perezosamente Papá Lobo. Nuestra rana ha vuelto... y tan sabia que hasta su propio padre tiene que lamerle los pies... Después de esto ¿qué significa una cicatriz más ó menos en la cabeza? Deja en paz á los hombres.