—¡Buena caza! gritó Baloo sentándose sobre sus cuartos traseros. Como todas las serpientes de su especie, Kaa era bastante sorda y no oyó bien, al principio, lo que le decían. Enrollóse en forma de espiral por lo que pudiera ocurrir, conservando baja la cabeza.
—¡Buena caza para todos! contestó. ¡Ah! ¿Eres tú, Baloo? ¿Y qué haces aquí? ¡Buena caza, Bagheera! Cuando menos uno de nosotros necesita comer. ¿Sabéis si hay por ahí algo á mano? ¿Algún gamo, por ejemplo, aunque sea joven? Estoy vacía como un pozo seco.
—De caza vamos, dijo Baloo como al descuido, porque bien sabía que con Kaa no hay que apresurarse: es harto grande para andar con prisas.
—Permitidme que vaya con vosotros, dijo Kaa. Un zarpazo de más ó de menos nada significa para Bagheera y Baloo; pero yo... yo he de esperar días y días en alguna senda del bosque, ó pasar media noche encaramándome á los árboles, para tener la suerte de tropezar con algún mono joven. ¡Pss naw! Las ramas no son ya como cuando yo era joven. Las más tiernas están podridas, y secas las mayores.
—Acaso tu enorme peso tenga algo que ver con este asunto, dijo Baloo.
—Sí, no me falta longitud...no me falta... contestó Kaa con cierto orgullo. Pero, con todo, no es mía la culpa, sino del ramaje nuevo. En mi última cacería poco faltó... muy poco... para que me cayera, y, como mi cola no rodeaba el tronco del árbol, el ruido que produje despertó á los Bandar-log, que comenzaron á insultarme.
—Lombriz de tierra, amarilla y sin patas, dijo, entre dientes, Bagheera, como si tratara de recordar algo.
—¡Sssss! ¿Me han llamado eso alguna vez? dijo Kaa.
—Algo parecido es lo que nos gritaron á nosotros en el último cuarto de luna que ha pasado, pero ningún caso les hicimos. Son capaces de decir cualquier cosa... hasta que te has quedado sin dientes, y que no te atreves á hacer frente á cualquier cosa que sea mayor que un cabrito, porque... (vamos que esos Bandar-log son unos desvergonzados)... porque les tienes miedo á los cuernos, siguió diciendo con suavidad Bagheera.
Ahora bien: una serpiente, sobre todo una tan circunspecta serpiente pitón como era Kaa, raras veces da muestras de estar incomodada; pero Baloo y Bagheera pudieron ver entonces cómo se movían é hinchaban á cada lado del cuello de Kaa sus enormes músculos.