Tocó el pie del muchacho y lo halló tan duro casi como si estuviese revestido de una superficie córnea.
—No, dijo tristemente, esos pies no han llevado nunca zapatos... Pero tú te pareces mucho á mi Nathoo, y de todos modos serás mi hijo.
Hallábase Mowgli violento porque jamás se había visto antes bajo techado; pero, mirando á la cubierta de bálago que tenía la choza, pensó en que podría romperla cuando se le antojara escaparse, y, además, la ventana carecía de pestillo.
—¿De qué sirve ser hombre, preguntóse, cuando no entiende uno el lenguaje que los hombres usan? Estoy hecho un bobo y un sordo, como le ocurriría también á cualquier hombre que estuviera en la selva entre nosotros. No tengo más remedio que aprender ese lenguaje.
No en balde se había ejercitado, cuando vivía con los lobos, en imitar el grito de alerta que da el gamo en la selva, y el gruñido del jabato. Así, en cuanto Messua pronunciaba una palabra, Mowgli la imitaba también, casi con perfección, y, antes de que oscureciera, ya había aprendido los nombres de muchas cosas de las que en la choza había.
Surgió alguna dificultad á la hora de acostarse, porque se resistía Mowgli á dormir bajo un techo que tanto se parecía á una trampa de las que se usan para cazar panteras, y, en cuanto cerraron la puerta, salió por la ventana.
—Déjale que haga su voluntad, dijo el marido de Messua. Piensa que no es posible que sepa lo que es dormir en una cama. Si realmente nos ha sido enviado para que sustituyera á nuestro hijo, no temas que se escape.
Así, pues, tendióse Mowgli sobre la alta y limpia yerba que crecía al extremo del campo; pero, antes que hubiera podido cerrar los ojos, un gris y suave hocico vino á tocarle bajo la barba.
—¡Fú! exclamó el Hermano Gris (que era el mayor de los cachorros que tenía Mamá Loba). ¡Vaya un premio que me das por haberte estado siguiendo durante veinte leguas. Apestas á humo de leña y á ganado... ni más ni menos que un hombre. ¡Vaya, despiértate, Hermanito! ¡Traigo noticias!
—¿Están todos buenos en la selva? preguntó Mowgli dándole un abrazo.