«Usted me verá todas las tardes aquí, señor, mirándole por detrás las orejas, casi contento.»

La fisonomía del paralítico se iluminó al llegar á este punto, con una como luz siniestra. Hasta sus piernas de perlático parecían animarse.

Al fin dejé al enfermo; y me fui calle arriba, taciturno, todavía con algo del vértigo que me produjo el fondo obscuro de aquella alma, á la cual quiso asomarse mi curiosidad enfermiza.


OPINION

DE ALGUNOS ESCRITORES AMERICANOS SOBRE EL LIBRO

"TROVADORES Y TROVAS,"

Y SOBRE SU AUTOR