En su prosa tiene ya Fombona toda una credencial de artista y sus semblanzas de José Martí, de Pérez Bonalde y de Alfredo de Musset, son hermosas por más de un concepto.

(El Nacional.—México.)


Nervioso, inquieto, sensual y triste, superiormente organizado para el arte, en éste su primer libro, flor de juventud, se nos presenta con las dos manos colmadas de primores, ya que de igual modo afina y abrillanta el dardo de oro de su verso, como cincela—copas rebosantes de perfume—los períodos de sus bellas prosas rítmicas.

M. Díaz Rodríguez.


Acabo de leer Trovadores y Trovas, de Rufino Blanco Fombona.

Está escrito por un alma de primavera. La primavera sólo produce flores. Ese libro, pues, es una flor, pero de hojas aterciopeladas y perfume exquisito; exótica, no vulgar; como que ha sido cultivada en el jardín de un artista.

La prosa es una maravilla de factura: delicadeza y energía son sus prendas más salientes.

Eugenio Astol.