8 Acuérdate ahora de la palabra que ordenaste a Moisés tu siervo, diciendo: [Si] vosotros prevaricareis, yo os esparciré por los pueblos;

9 mas si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y [los] pusiereis por obra. Si fuere vuestro lanzamiento hasta el cabo de los cielos, de allí los juntaré; y los traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.

10 Ellos, pues, [son] tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran fortaleza, y con tu mano fuerte.

11 Te ruego, oh SEÑOR, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y [a] la oración de tus siervos, quienes desean temer tu nombre; y ahora concede hoy buen suceso a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo era maestresala del rey.

CAPÍTULO 2

1 Y fue en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, [que estando ya] el vino delante de él, tomé el vino, y lo di al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia,

2 me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro, pues no estás enfermo? No [es] esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera.

3 Y dije al rey: El rey viva para siempre. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas del fuego?

4 Y me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos,

5 y dije al rey: Si al rey place, y si agrada tu siervo delante de ti, que me envíes a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré.