50 El cual engrandece las saludes de su rey, y hace misericordia a su ungido David, y a su simiente, para siempre.

CAPÍTULO 19

1 Al Vencedor: Salmo de David. Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el extendimiento denuncia la obra de sus manos.

2 [Un] día emite palabra al [otro] día, y [una] noche a la [otra] noche declara sabiduría.

3 No [hay] idioma ni lenguaje donde no es oída su voz.

4 En toda la tierra salió su hilo, y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.

5 Y él, como un novio que sale de su tálamo; se alegra, como un gigante, para correr el camino.

6 De un extremo de los cielos [es] su salida, y su curso hasta la extremidad de ellos; y no hay quien se esconda de su calor.

7 La ley del SEÑOR [es] perfecta, que convierte el alma; el testimonio del SEÑOR [es] fiel, que hace sabio al pequeño.

8 Los mandamientos del SEÑOR [son] rectos, que alegran el corazón; el precepto del SEÑOR [es] puro, que alumbra los ojos.