9 El temor del SEÑOR [es] limpio, que permanece para siempre; los derechos del SEÑOR [son] verdad, todos justos.

10 Deseables [son] más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que licor de panales.

11 Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón.

12 Los errores, ¿quién los entenderá? De los encubiertos me libra.

13 Detén asimismo a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré perfecto, y estaré limpio de gran rebelión.

14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh SEÑOR, roca mía, y redentor mío

CAPÍTULO 20

1 Al Vencedor: Salmo de David. El SEÑOR te oiga en el día de la angustia; te ensalce el nombre del Dios de Jacob.

2 Te envíe ayuda desde el santuario, y desde Sion te sustente.

3 Tenga memoria de todos tus presentes, y reduzca a ceniza tu holocausto. (Selah.)