6 El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.

7 El SEÑOR te guardará de todo mal; [el] guardará tu alma.

8 El SEÑOR guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.

CAPÍTULO 122

1 Canción de las gradas: de David. Yo me alegré con los que me decían: A la Casa del SEÑOR iremos.

2 Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalén;

3 Jerusalén, la que es edificada como [una] ciudad que está bien unida entre sí.

4 Porque allá subieron las tribus, las tribus de JAH, el testimonio a Israel, para alabar el Nombre del SEÑOR.

5 Porque allá están los tronos del juicio, los tronos de la casa de David.

6 Demandad la paz de Jerusalén; sean pacificados los que te aman.