25 Del norte desperté, y vino; del nacimiento del Sol llamó en mi nombre; y vino a príncipes Comm [sobre] lodo, y como pisa el barro el alfarero.
26 Quién lo anunció desde el principio, para que sepamos; y de antes, y diremos: justo. Ciertamente, no hay quién lo anuncie, ciertamente, no hay quién enseñe, ciertamente no hay quién oiga vuestras palabras.
27 Yo [soy] el primero que he enseñado estas cosas a Sion, y a Jerusalén di la nueva.
28 Miré, y no [había] ninguno; y [pregunté] de estas cosas, y ningún consejero [hubo]; les pregunté, y no respondieron palabra.
29 He aquí, todos [son] vanidad; y las obras de ellos nada. Viento y confusión son sus vaciadizos.
CAPÍTULO 42
1 He aquí mi siervo, me reclinaré sobre él; escogido mío, [en quien] mi alma toma contentamiento; puse mi Espíritu sobre él, dará juicio a los gentiles.
2 No clamará, ni alzará, ni hará oír su voz en las plazas.
3 No acabará de quebrar la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; sacará el juicio a verdad.
4 No se cansará, ni desmayará, hasta que ponga en la tierra juicio, y las islas esperarán su ley.