9 Porque he aquí aquella Piedra que puse delante de Josué; sobre [esta] única piedra [hay] siete ojos; he aquí, yo esculpiré su labor, dice el SEÑOR de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día.
10 En aquel día, dice el SEÑOR de los ejércitos, cada uno de vosotros llamará a su compañero debajo de su vid, y debajo de [su] higuera.
CAPÍTULO 4
1 Y volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó como un hombre que es despertado de su sueño.
2 Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: Miré, y he aquí un candelero todo de oro, con su depósito sobre su cabeza, y sus siete lámparas encima del candelero; y siete canales para las lámparas que están encima de él;
3 y sobre él dos olivos, el uno a la mano derecha del depósito, y el otro a su mano izquierda.
4 Y hablé y dije a aquel ángel que hablaba conmigo, diciendo: ¿Qué [es] esto, Señor mío?
5 Y el ángel que hablaba conmigo respondió, y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, Señor mío.
6 Entonces respondió y me habló, diciendo: Esta [es] Palabra del SEÑOR a Zorobabel, en que se dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, dijo el SEÑOR de los ejércitos.
7 ¿Quién eres tú, oh gran monte delante de Zorobabel? [Serás reducido] a llanura. El sacará la primera piedra con aclamaciones de Gracia, gracia a ella.