8 Y ciertamente, aun aprecio todas las cosas [como] pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, para ganar a Cristo,
9 y por ser hallado en él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
10 por conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad a su muerte,
11 si en alguna manera llegase a la resurrección de los muertos.
12 No que ya [lo] haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; mas sigo para asir [de aquello] como también soy asido del Cristo Jesús.
13 Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haberlo ya alcanzado; pero una cosa [hago]: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
14 prosigo al blanco, al premio del soberano llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
15 Así que, todos los que somos perfectos, esto [mismo] sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os [lo] revelará Dios.
16 Pero en aquello a que hemos llegado, vamos por la misma regla, sintamos una misma cosa.
17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad los que así anduvieren como nos tenéis por ejemplo.