18 Porque muchos andan, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos del madero del Cristo,

19 cuyo fin [será] la perdición, cuyo dios es el vientre, y su gloria [esta en] su vergüenza; que sienten lo terrenal. 20 Mas nuestra vivienda es en los cielos; de donde también esperamos el Salvador, al Señor Jesús, [el] Cristo;

21 el cual transformará el cuerpo de nuestra bajeza, para ser semejante al cuerpo de su gloria, por la operación con la cual puede también sujetar a sí todas las cosas.

CAPÍTULO 4

1 Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así [firmes] en el Señor, amados.

2 A Evodia ruego, y a Síntique exhorto, que sientan lo mismo en el Señor.

3 Asimismo te ruego también a ti, hermano compañero, ayuda a éstas que trabajaron juntamente conmigo en el Evangelio, con Clemente también, y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.

4 Gozaos en el Señor siempre; otra vez digo: Que os gocéis.

5 Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.

6 Por nada estéis afanosos; sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en todo con oración y ruego y acción de gracias.