12 Porque debiendo ser ya maestros [de otros], si miramos el tiempo, tenéis necesidad de volver a ser enseñados, de cuáles sean los primeros elementos de las palabras de Dios, y sois hechos [tales] que tenéis necesidad de leche, y no de mantenimiento firme.

13 Que cualquiera que participa de la leche, es inhábil para la palabra de la justicia, porque es niño;

14 mas de los perfectos es la vianda firme, [es a saber] de los que por la costumbre tienen [ya] los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

CAPÍTULO 6

1 Por lo cual, dejando ya la palabra del comienzo [en la institución] del Cristo, vamos adelante a la perfección, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de las obras de muerte, y de [la] fe en Dios,

2 de la doctrina de los bautismos, y de la imposición de manos, y de la resurrección de los muertos, y del juicio eterno.

3 Y esto haremos, a la verdad, si Dios lo permitiere.

4 Porque es imposible que los que una vez recibieron la luz, y que gustaron aquel don celestial, y que fueron hechos partícipes del Espíritu Santo;

5 y que así mismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero,

6 y recayeron, sean renovados de nuevo por arrepentimiento colgando en el madero otra vez para sí mismos al Hijo de Dios, y exponiéndolo a vituperio.