28 Porque la ley constituye sacerdotes [a] hombres débiles; mas la palabra del juramento después de la ley, al Hijo, hecho perfecto eternalmente.

CAPÍTULO 8

1 Así que, la suma acerca de lo dicho [es]: Que tenemos tal Sumo Sacerdote que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos;

2 ministro del Santuario, y de aquel verdadero Tabernáculo que el Señor asentó, y no [al] hombre.

3 Porque todo sumo sacerdote es puesto para ofrecer presentes y sacrificios; por lo cual es necesario que también [éste] tuviese algo que ofrecer.

4 Así que si estuviese sobre la tierra, ni aun sería sacerdote, estando aún los otros sacerdotes que ofrecen los presentes según la Ley.

5 (Los cuales sirven de ejemplo y sombra de las cosas celestiales, como fue respondido a Moisés cuando había de hacer el Tabernáculo: Mira, dice: haz todas las cosas conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte).

6 Mas ahora [tanto] mejor ministerio es el suyo, cuanto de un mejor testamento es Mediador, el cual es hecho de mejores promesas.

7 Porque si aquel primero fuera sin falta, ciertamente no se hubiera procurado lugar del segundo.

8 Porque reprendiéndolos dice: He aquí, vienen días, dice el Señor, y consumaré para con la casa de Israel y para con la casa de Judá un nuevo testamento;