9 no como el testamento que hice a vuestros padres el día que los tomé por la mano que los sacaría de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi testamento, y yo los menosprecié a ellos, dice el Señor;
10 por lo cual este es el testamento que ordenaré a la Casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en el alma de ellos, y sobre el corazón de ellos las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo.
11 Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor.
12 Porque seré propicio a sus iniquidades, y a sus pecados; y de sus iniquidades no me acordaré más.
13 Diciéndolo nuevo, dio por viejo al primero; y lo que decae y se envejece, cerca está de desvanecerse.
CAPÍTULO 9
1 Tenía sin embargo el primero [sus] justificaciones del culto, y [su] santuario mundano.
2 Porque un Tabernáculo fue hecho: el primero, en que [estaba] el candelero, y la mesa, y los panes de la proposición, lo que llaman el santuario.
3 Tras el segundo velo [estaba] el Tabernáculo, que llaman el Lugar Santísimo;
4 que tenía un incensario de oro, y el Arca del Pacto cubierta por todas partes de oro; en donde [estaba] una urna de oro que contenía el maná, y la vara de Aarón que reverdeció, y las Tablas del Testamento.