18 Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Rafaim ([de los gigantes]).

19 [Entonces] consultó David al SEÑOR, diciendo: ¿Iré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mis manos? Y el SEÑOR respondió a David: Ve, porque ciertamente entregaré los filisteos en tus manos. 20 Y vino David a Baal-perazim, y allí los venció David, y dijo: Rompió el SEÑOR mis enemigos delante de mí, como quien rompe aguas. Y por esto llamó el nombre de aquel lugar Baal-perazim ([el llano de las divisiones o de las roturas]).

21 Y dejaron allí sus ídolos, los cuales quemó David y los suyos.

22 Y los filisteos volvieron a venir, y se extendieron en el valle de Rafaim.

23 Y consultando David al SEÑOR, él le respondió: No subas; sino rodéalos, y vendrás a ellos por delante de los morales;

24 y cuando oyeres [un] estruendo que irá por las copas de los morales, entonces te moverás; porque el SEÑOR saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos.

25 Y David lo hizo así, como el SEÑOR se lo había mandado; e hirió a los filisteos desde Gabaa hasta llegar a Gaza.

CAPÍTULO 6

1 Y David volvió a juntar todos los escogidos de Israel, treinta mil.

2 Y se levantó David, y fue con todo el pueblo que [tenía] consigo, de Baala de Judá, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre del SEÑOR de los ejércitos, que mora en ella entre los querubines.