Fig. 137.—Esquema de las estaciones y vías acústicas del bulbo de las aves.— A, foco angular; B, núcleo de gruesas células; D, foco laminar; C, nervio coclear ó acústico; V, nervio vestibular; T, ganglio tangencial; E, cuerpo trapezoide ó vía acústica secundaria; F, oliva superior; VI, motor ocular externo.
En la imposibilidad de exponer detalladamente estas complejísimas conexiones, damos en la figura 137 un esquema de los ganglios acústicos primarios y de las vías auditivas centrales de las aves. En dicha figura adviértese que el nervio coclear (C) se divide en dos ramas: una superior, terminada en el núcleo angular (A), y otra inferior, acabada mediante elegantes cálices en contacto con los elementos del foco de gruesas células (B), que corresponde, según dejamos dicho, al núcleo ventral acústico de los mamíferos. De esta última estación acústica primaria parte importantísima vía secundaria transversal que, después de cruzar la línea media por detrás del fascículo longitudinal posterior, se termina mediante arborizaciones difusas sobre las células fusiformes del foco laminar del opuesto lado (D), en donde tiene su origen el cuerpo trapezoide (E).
g) Señalamiento en el bulbo de aves y mamíferos del origen y marcha de las vías nacidas en los corpúsculos gigantes de la llamada substancia reticular.
Fig. 138.—Sección transversal del bulbo de un feto de conejo.— A y B, segmentos del núcleo del nervio hipogloso; M, raíz de este nervio; D, C, pléyades celulares del núcleo ambiguo del nervio vago; E, manojo sensitivo cruzado de este nervio, incorporado al fascículo solitario (G); I, vía descendente del trigémino.
h) Revelación de la presencia, en el bulbo de los mamíferos y aves, de cierta importante vía sensitiva cruzada, perteneciente al dominio de las radiculares del vago y glosofaríngeo. Conforme mostramos en la figura 138, E, esta vía transversal, nacida en los correspondientes ganglios sensitivos, pasa por detrás del fascículo longitudinal posterior, cercana al suelo del ventrículo, para tornarse, vertical y descendente, en el fascículo solitario (fig. 138, F, G).
Las investigaciones emprendidas durante el trienio de 1910, 1911 y 1912, fueron bastante heteróclitas, dispersándose por muchos y variados asuntos. Citemos: la estructura del núcleo, la autolisis y supervivencia de las neuronas, el problema del neurotropismo, la transplantación de nervios y ganglios, la técnica de la coloración de las plaquetas de la sangre, comunicaciones metodológicas acerca de la demostración del aparato endocelular de Golgi y de la neuroglia del hombre, estructura del cerebelo, etc. Pero el tema general al que consagré años de porfiada labor y en donde recogí datos más valiosos y de superior alcance teórico, fué el concerniente á la degeneración y regeneración de las neuronas y axones de los ganglios, cerebelo, cerebro y médula espinal. Como luego veremos, estos últimos estudios, que descorren un poco el velo de la íntima fisiología del retículo neurofibrillar, vinieron á corroborar la vieja hipótesis neurotrópica formulada por mí en 1892 y benévolamente acogida por numerosos autores.
Al pie de estas páginas daremos sucesivamente la lista de los principales trabajos aludidos. Aquí expondremos por orden cronológico las conquistas objetivas ó inducciones teóricas más valiosas.
2. Por lo que toca á la estructura íntima del núcleo de los corpúsculos nerviosos[261], nuestros insistentes análisis revelaron (aparte la comprobación de muchos datos referentes al nucleolo, casquete cromático de Levi, granulaciones basiófilas y neutrófilas del jugo nuclear, etc.) estas tres cosas:
a) La presencia de un corpúsculo especial de pequeña talla, yacente a cierta distancia del nucleolo (nuestro cuerpo accesorio) y cuyas afinidades tintoriales le separan abiertamente del nucleolo principal y nucleolos accesorios de los autores (figs. 140, a, y 139, d).
b) La coloración mediante el método argéntico de determinadas redes interiores, que recuerdan el aparato de Golgi del protoplasma.
c) La determinación anatómica y microquímica de ciertos grumos recios, dispersos por el jugo nuclear (fig. 140, c). En la figura 139 damos un esquema comprensivo de todos los factores integrantes de la organización nuclear.