Fig. 139.—Esquema de la estructura del núcleo de las neuronas.— a, nucleolo con sus esferas argentófilas; b, cuerpo accesorio; c, casquete cromático; e, grumo hialino; f, granitos basiófilos; g, armazón fibrilar.
Fig. 140.—Núcleo de las pirámides cerebrales del hombre.— a, cuerpo accesorio; b, nucleolo; c, grumos hialinos. Nótese que, usando ciertos fijadores, el proceder argéntico tiñe exclusivamente el cuerpo accesorio.
3. Interesante fué el resultado de mis experimentos de autolisis del tejido nervioso y de los ensayos de supervivencia de los ganglios mantenidos fuera del organismo[262]. Creemos haber sido los primeros en demostrar que el corpúsculo nervioso, á despecho de sus exageradas exigencias de oxígeno y de ambiente alimenticio renovado, es capaz de sobrevivir hasta dos días por lo menos fuera del cuerpo de los animales.
Nuestras observaciones recayeron en los ganglios sensitivos jóvenes (gato de pocos días). Como terreno de cultivo hubimos de servirnos del líquido cefalorraquídeo mantenido en estufa á 38°. Desde las dieciséis horas de su separación las células sensitivas son asiento de un fenómeno de excitación formativa, traducido por la proyección de largos apéndices ramificados y terminados á favor de mazas ó esferas voluminosas. Estas producciones nuevas, á veces muy complicadas, constituyen excelente criterio de la supervivencia neuronal (fig. 141).
Después de nosotros, análogas y todavía más interesantes neoformaciones (provocadas con ayuda de métodos de cultivo mucho más perfectos), fueron observadas por Legendre y Minot y por Marinesco y Minea.
4. Copiosísima y altamente interesante fué la cosecha de adquisiciones en el terreno de la degeneración y regeneración de la médula espinal[263]. Algunos de los hechos de que brevemente vamos á dar cuenta representan, según dejamos apuntado, argumentos de inestimable valor en pro de la doctrina neurotrópica. Ellos prueban que la creación de retoños y su orientación al través de los diversos tejidos, hállase condicionada por la liberación, en torno de las fibras y células, de fermentos activadores de la asimilación protoplásmica. Estos agentes catalíticos (substancias neurotrópicas) son fabricados por el tejido conectivo embrionario; pero muy señaladamente por las células de Schwann de los tubos nerviosos ordinarios en trance de regeneración.
Fig. 141.—Formas celulares retoñantes halladas en un ganglio puesto en estufa durante dos días y embebido en el líquido cefalorraquídeo —a, axon; e, f, g, ramas recién formadas.
En condiciones normales, los citados reclamos faltan en los centros, frustrándose por consiguiente la regeneración de las fibras de la substancia blanca interrumpida. Mas en cuanto concurren circunstancias experimentales favorables, la tendencia regenerativa, latente en las fibras de los centros, se despierta y alcanza extraordinaria pujanza.