Fig. 142.—Trozo del cordón posterior de la médula espinal de gato joven, cuyas meninges sufrieron un traumatismo seguido de producción cicatricial exuberante. —A, cicatriz embrionaria; B, retoño penetrado en ella; D, fibras longitudinales de la substancia blanca en fase de irritación productiva.
En la médula espinal, dichas condiciones favorables se establecen, á menudo, consecutivamente á la sección simultánea de la substancia blanca y raíces sensitivas y motoras. Iniciada en estos conductores, con la degeneración de las células de Schwann, la liberación de substancias neurotrópicas que se difunden hasta el territorio de los cordones medulares mismos, los axones, antes morosos y como inertes, crecen activamente; no es raro verlos invadir el espesor de las raíces, progresando por ellas durante largas distancias.
Fig. 143.—Corte longitudinal del cordón antero-lateral del gato de pocos días, en que se seccionó la médula lumbar.— A, borde de la herida del cordón antero-lateral; B, C, raíces anteriores degeneradas é invadidas por ramas cordonales neoformadas; a, b, fibras funiculares que daban ramas á las raíces motrices.
Lo mismo ocurre en el cerebro. Si, conforme ha probado Tello[264] en sus brillantes experimentos, se introduce en una herida cerebral un segmento de nervio degenerado, los axones pertenecientes á las pirámides, conductores los más apáticos y rebeldes á todo proceso neoformador, sacuden su inercia, entran en turgescencia productiva y proyectan larguísimos retoños, que asaltan el secuestro nervioso con la misma acometividad y potencia de crecimiento características de los renuevos del nervio ciático interrumpido.
En menor escala, gozan también de la propiedad de elaborar materias neurotrópicas las células conectivas de las cicatrices durante sus fases iniciales (figs. 142 y 144, B).
Tales hechos, de gran transcendencia biológica, refutan definitivamente el dogma, generalmente admitido, de la irregenerabilidad esencial de las vías centrales. Tamaña incapacidad productiva constituye propiedad contingente y adventicia, motivada, según dejamos dicho, por la ausencia irremediable, dentro de la substancia blanca y gris, de fuentes secretoras de agentes catalíticos ó materias orientadoras[265].
Entre las pruebas de tan importante doctrina son singularmente expresivas las siguientes, extraídas de mis trabajos sobre la degeneración y regeneración de la médula espinal y raíces nerviosas.
a) Cuando, por azar del manual operatorio, se hiere en cierta extensión la pia mater y se crea, por tanto, cierta masa cicatricial perimedular, sorpréndense muchas veces retoños colaterales brotados de conductores del cordón posterior, y aun verdaderas fibras terminales, que emergen del territorio medular y se ramifican prolijamente en el seno del tejido conectivo. Este se muestra, pues, capaz de despertar, en cierta medida, la actividad neoformativa de los axones y de atraer los conos de crecimiento (fig. 142, B).
b) Cuando, consecutivamente á una herida de la médula y raíces, ó por la propagación á éstas de la inflamación traumática medular, degeneran las células de Schwann radiculares, éstas inducen la formación de brotes en la substancia blanca y ejercen violenta atracción de los mismos hacia sí.