Fig. 144.—Herida transversal de la médula espinal.— A, cabo superior con fibras retoñantes; B, cicatriz invadida por fibras sensitivas de las raíces posteriores; E, quiste central de la herida.

En la figura 143, e, c, que reproduce un corte longitudinal del cordón anterior, puede verse cómo los axones funiculares cercanos á la herida medular, influídos por los reclamos llegados de las raíces anteriores degeneradas, emiten ramas que, después decrecer pujantemente, penetran en dichas raíces, marchando ora por el interior de las células de Schwann, ora por sus intervalos, convertidas en conductores motores aberrantes (B, C).

Fig. 145.—Corte longitudinal de las raíces anteriores de un gato á quien se produjo una herida medular.— A, fibras sensitivas de la cicatriz invadiendo una raíz anterior degenerada; B, fibras invasoras ramificándose al nivel de un conglomerado grasiento; C, porción necrosada del cordón anterior en la inmediación de la herida.

Instructivo es también el caso reproducido en la figura 145, A, donde vemos varios axones, recién formados, perdidos en la cicatriz (verosímilmente nacidos del cabo periférico de una raíz sensitiva cortada), penetrar equivocadamente en cierta raíz motriz degenerada (la cual es recorrida en sentido centrífugo), irresistiblemente atraídos por las substancias neurotrópicas elaboradas por las células de Schwann. Lo mismo ocurre cuando las raíces, separadas y degeneradas, son las posteriores ó sensitivas.

Fig. 146.—Invasión de la médula espinal por colaterales motrices retrógradas nacidas del trayecto extramedular de las raíces anteriores. Gato de pocos días, sacrificado cuatro después de la sección de la médula espinal.— A, B, C, D, ramas motrices recurrentes que invaden la médula espinal; E, axon casi normal de que emanaban dos colaterales; F, rama que se hacía longitudinal; H, I, ramas invasoras, varias veces divididas.

5. No todos los extravíos de las fibras cordonales o de los retoños brotados en las raíces motoras y sensitivas lesionadas (cabo central, es decir, porción del axon unido á la célula de origen) responden á procesos neurotrópicos. En las dislocaciones de los retoños influyen también la ausencia de obstáculos en determinado sentido (la dirección de la menor resistencia) y cierto impulso de crecimiento desbordante adquirido por las fibras neoformadas cuando se han nutrido algún tiempo, ó han nacido en terreno henchido de materias neurotrópicas.

a) Por ejemplo, conforme mostramos en la figura 146, B, G, renuevos exuberantes, brotados colateralmente en los axones de raíces motrices lesionadas, invaden retrógradamente la médula espinal para constituir fibras funiculares aberrantes. El choque eventual con obstáculos invencibles tuerce á veces el curso de los retoños durante su trayecto intramedular, provocando su división en rama ascendente y descendente (fig. 146, A).

b) En este orden de fenómenos mecánicos entra, sin duda, el mostrado en la figura 147, A, B, que reproduce varias raíces sensitivas degeneradas juntamente con un segmento de cordón posterior completamente necrosado. Adviértase cómo los retoños surgidos en el cabo periférico de dichas raíces (lado del ganglio) penetran en la médula espinal en virtud del impulso inicial (vis à tergo) y organizan á modo de rudimento de cordón posterior. Las letras K, H, etc., señalan conos de crecimiento, avanzando á guisa de ariete, á lo largo de las raíces y por el interior del cordón posterior.