Fig. 147.—Trozo del cordón posterior y radiculares regeneradas del perro de pocos días, cuyo cono terminal fué lesionado en varias partes.— A, raíces sensitivas; C, fibras sensitivas extraviadas; D, fibra penetrante que abandona la médula; H, maza terminal; E, fibra que da ramas recurrentes.
6. Mis estudios en los centros traumatizados (médula, cerebro y cerebelo) revelaron además la existencia de notables fenómenos de compensación ó, si se quiere, de adaptación morfológica de las neuronas á las condiciones fisiológicas artificiales provocadas por la mutilación. Cuando á una célula nerviosa se le amputa un trozo axónico, no muere por ello necesariamente, como no sucumbe un individuo privado de un miembro; antes bien, procura sacar el mejor partido posible de su nueva situación, eliminando el segmento inútil del conductor (el callejón sin salida, como si dijéramos) y manteniendo y reforzando sus colaterales, la última de las cuales se convierte en rama terminal.
He aquí algunos ejemplos instructivos de tan interesante fenómeno, ilustrados con dibujos semiesquemáticos:
a) Seccionadas las fibras de la substancia blanca medular y ausentes los catalizadores neurocládicos, la porción axónica situada más allá de la última colateral, se atrofia y reabsorbe, después de constituir una maza de retracción (fig. 148, b, d). Repárese en la figura 148, A cómo dicha colateral se hipertrofia, transformándose en rama terminal, á causa quizás de absorber ahora ella sola toda la energía de la corriente antes diluída por dilatada arborización.
Fig. 148.—Trozo del cabo central de la herida medular del gato joven, tres días después de la operación.— A, colaterales espesadas que se transformarán en terminales; a, b, c, trozo longitudinal de los axones destinados á desaparecer; B, mazas de retracción.
b) Casos todavía más sorprendentes de la citada adaptación morfológica encuéntranse en el cerebelo y cerebro traumatizados, según comunicamos en varias extensas monografías[266]. Á causa de este singular modus vivendi, es dable transformar experimentalmente una célula de axon largo en una célula de axon corto. Valgan los dos ejemplos siguientes:
En la figura 149, E, G, perteneciente al cerebelo, mostramos cómo, merced á la desaparición de la porción periférica del axon de Purkinje, la arborización nerviosa ha quedado reducida á una ó dos colaterales iniciales notablemente hipertrofiadas. En adelante, pues, la neurona cerebelosa no podrá mantener comercio dinámico sino con sus elementos congéneres vecinos, con cuyos tallos dendríticos entran en contacto las referidas ramas[267].
Fig. 149.—Principales tipos de axones de Purkinje del cerebelo del gato de veinte días, dos días después del traumatismo. Esta zona se halla cerca de la herida y los axones pertenecen á dos cortes sucesivos de la misma región.— A, axon normal; B, axon con varicosidad; C, D, E, G, axones de tipo arciforme; F, maza final.