Fig. 150.—Corte del cerebro motor del gato de veinticinco días, sacrificado veinticuatro horas después de la operación.— A, D, pirámides medianas con colaterales arciformes hipertróficas y cabo axónico fino y atrófico (a, b); C, F, G, pirámides arciformes cuyo trozo axónico periférico ha desaparecido; B, pirámide cuyo axon se resuelve en dos arcos recurrentes; H, herida.
La figura 150, A, D, C, copia el mismo fenómeno metamórfico con relación á las pirámides cerebrales, cuyo axon fué interrumpido cerca de la substancia blanca. Adviértase cómo algunas colaterales próximas á la herida se han reabsorbido, atacadas sin duda de degeneración traumática; en cambio, las indemnes, brotadas de la porción inicial del axon, han conservado su vitalidad, hipertrofiándose notablemente y adoptando configuración arciforme (f). Las fases iniciales del proceso adaptativo ofrécense en las células A y B, donde todavía subsiste cierto segmento axónico (a, b) en vías de atrofia.
Cuando la lesión interesa la región axónica de donde parten las colaterales iniciales, éstas desaparecen del todo y el axon exhibe un cabo apuntado (fig. 150, e), que nosotros hubimos de designar punta de corrosión. Estas neuronas, gravemente mutiladas, no tardan en degenerar y morir.
Fig. 151.—Cerebro de perro. Retoños brotados de las varicosidades del cabo central de las pirámides cerebrales.
Los precedentes hechos enseñan que la morfología de las células nerviosas no obedece á tendencia inmanente y fatal, mantenida por herencia, como ciertos autores han defendido, sino que depende enteramente de las circunstancias actuales físicas y químicas del ambiente.
7. Desde el punto de vista de la regeneración, el cerebro y cerebelo son incomparablemente menos activos que los ganglios y médula espinal. Ningún histólogo consiguió demostrar con absoluta certeza la realidad de fenómenos regenerativos en la substancia blanca de dichos centros. Por nuestra parte, sólo á fuerza de porfiadas exploraciones logramos, al fin, descubrir actos indiscutibles de producción de fibras nuevas, bien que efímeras y, por consiguiente, frustradas. Semejante precario retoñamiento obsérvase exclusivamente en animales jóvenes (gato y perro de diez á veinte días) y al nivel de las varicosidades de trayecto y mazas finales de los cilindros-ejes interrumpidos dentro de la substancia blanca (cabos centrales). Dos variedades principales se presentan:
Fig. 152.—Cerebro de perro. Axones del cabo central con segmentos necrosados (b), dentro de los que penetran bouquets de neurofibrillas retoñantes (a).
a) De gruesa varicosidad terminal (bola de retracción) ó de trayecto surgen varias radiaciones, finas y pálidas, que se pierden en los territorios limítrofes, donde se ramifican y acaban en punta pálida. Por evocar la figura de la tortuga, designé tan singular disposición aparato testudoide (fig. 151, E, F, H).
b) En las fronteras de un segmento axónico necrosado, las neurofibrillas supervivientes de la vecina varicosidad entran en activa proliferación, generando cierto penacho de ramúsculos que invaden el protoplasma muerto (fig. 152, a), donde acaban mediante botones ó anillos. Por su figura, que recuerda algo la de la sepia, bauticé tan insólita disposición con el nombre de aparato cefalopódico.
Las figuras 151 y 152 nos dispensan de entrar en más pormenores acerca de estas neoformaciones fracasadas.