4.ª Además de la continuación, por simple acodamiento, de los axones funiculares y comisurales con tubos longitudinales de la substancia blanca, se expone la existencia de bifurcaciones en ó , en cuya virtud se producen dos fibras cordonales, una ascendente y otra descendente (fig. 12, f).

5.ª Se comunica, además, la presencia de cilindros-ejes pluricordonales, quiero decir progenitores de varios tubos ascendentes y descendentes, incorporados á cordones diferentes.

6.ª Se prueba que la substancia de Rolando consta, además de fibras nerviosas y de células de neuroglia, de numerosísimas y diminutas neuronas, cuyo axon sutilísimo dirígese al cordón posterior y singularmente á la región limítrofe del lateral, para generar vías cortas ascendentes y descendentes (fig. 13).

Fig. 12.—Corte longitudinal de los cordones posterior y lateral de la médula espinal, á fin de mostrar el comportamiento de las raíces posteriores y el origen de las colaterales.— A, radiculares sensitivas.

7.ª Se señala, tanto en las aves como en los mamíferos, la verdadera disposición terminal de las tan discutidas raíces sensitivas. Según mostramos en el esquema de las figuras 9 y 12, A, cada fibra llegada del ganglio raquídeo correspondiente se bifurca en rama ascendente y descendente. La primera constituye de ordinario la vía central, prolongándose hasta el bulbo; la segunda acaba á distancias variables, arqueándose y ramificándose en la substancia gris. Del curso del tallo, pero sobre todo del itinerario longitudinal de ambas ramas ascendente y descendente, brotan en ángulo recto infinidad de ramas colaterales penetrantes en la substancia de Rolando y centro del asta dorsal (fig. 9, d, e y fig. 12, a, b).

Prescindiendo aquí de subdivisiones de haces y pormenores de conexión, importa notar que las referidas ramas forman dos grandes corrientes: una de fibras cortas, arborizadas en torno del soma de las neuronas cordonales y comisurales (asta posterior, anterior, substancia de Rolando, columna de Clarke, etc.); otra de fibras largas que, disponiéndose en haz postero-anterior, cruza casi toda la substancia gris para terminar, al fin, en los nidos envolventes de las células motrices.

Fig. 13.—Diminutas células nerviosas de la substancia de Rolando (A, B, F, etc.).— J, región del cordón lateral adonde van los finísimos axones.

Según puede apreciarse en la figura 11, H, estas colaterales sensitivas largas tienen por misión propagar el impulso centrípeto, llegado de la piel y otros órganos sensibles, á las neuronas motoras; representan, pues, una vía refleja sensitivo-motriz (reflejo-motriz de Kölliker).

8.ª Por lo que toca á la neuroglia, se sanciona definitivamente una opinión hipotética, sugerida por Vignal, His y otros, á saber: que las células en araña (corpúsculos neuróglicos adultos) no son otra cosa que elementos epiteliales emigrados de su yacimiento originario, el muro ependimal, y los cuales, por atrofia de sus apéndices polares, se han hecho estrellados. Véase la figura 14, e, g, donde mostramos las transiciones entre ambas gradaciones evolutivas.

Fig. 14.—Evolución de las células neuróglicas de la médula espinal del embrión de pollo.— A, epéndimo; a y b, células epiteliales de los surcos anterior y posterior; g, célula neuróglica producida por emigración y transformación de una célula epitelial.

9.ª En fin, acerca de los ganglios raquídeos ó sensitivos, origen de las raíces posteriores, se comprueba en las aves y mamíferos una suposición muy discutida de His, el célebre embriólogo de Leipzig, según la cual, las células monopolares sensitivas afectan, durante las fases más tempranas de su evolución, la figura bipolar con una expansión gruesa dirigida hacia la periferia (superficies sensibles del organismo) y otra continuada con las raíces posteriores. Conforme mostramos en la figura 15, h, i, j, el paso de la forma en huso á la piriforme ó monopolar resulta de la sucesiva aproximación de los polos anterior y posterior del soma neuronal, hasta modelarse un tallo común.

Acerca de la interpretación de este hecho interesante, en cuya virtud repítense en la ontogenia de aves y mamíferos fases adultas de los corpúsculos sensitivos de invertebrados y vertebrados inferiores, trataremos más adelante.