Fig. 15.—Corte donde aparecen un trozo de médula (A), un ganglio raquídeo (D) y otro simpático del embrión de pollo.— B, raíz anterior de la médula espinal; h, i, j, gradaciones entre la forma bipolar y monopolar; C, raíz posterior; E, nervio raquídeo.

Prescindiendo de su virtualidad constructiva, las precedentes observaciones relativas á la médula espinal revisten cierto alcance crítico. Valen por lo que afirman, pero valen también por lo que niegan. Cuando, disipada la prevención hacia el método de Golgi, gracias á las predicaciones de Kölliker y nuestras, varios investigadores, entre ellos el mismo Kölliker, van Gehuchten, Edinger, Lenhossék, Azoulay, Lugaro, etc., exploraron dicho órgano nervioso en los embriones y animales jóvenes, se convino unánimemente en rechazar definitivamente determinados supuestos basados en observaciones incompletas. Tales son: las radiculares motrices cruzadas (fig. 5, a), las fibras sensitivas continuadas con neuronas de la columna de Clarke (fig. 5, G), las radiculares posteriores exentas de divisiones y continuadas con fibras del cordón de Burdach (figura 5, d), etc.

Fig. 16.—Diversos pisos de arborizaciones ópticas en la corteza gris del lóbulo óptico de un pájaro.— A, fibras llegadas de la retina; a, b, c, sus arborizaciones libres.

Lóbulo óptico de las aves.—Acabamos de ver cómo se verifica en la médula espinal la terminación de las fibras nerviosas sensitivas. ¿Compórtanse de igual manera las fibras centrípetas sensoriales, es decir, las llegadas de la retina, bulbo olfatorio, nervio acústico, etc.? La cuestión entrañaba interés teórico de primer orden. Se imponía, pues, la exploración de los centros ópticos, á fin de ver si también en ellos se cumple la ley del contacto mediante arborizaciones libres pericelulares.

Fig. 17.—Esquema donde aparece el enlace entre las arborizaciones de las fibras ópticas y cierto elemento de axon arciforme. (Lóbulo óptico del pájaro de pocos días). Las flechas señalan la marcha del impulso nervioso.

De todos los centros sensoriales el más cómodo para esta investigación, y singularmente propicio á las revelaciones de la reacción cromo-argéntica, es el lóbulo óptico de los embriones de ave y de aves de pocos días (embrión de pollo desde el dieciséis día en adelante, pájaros recién nacidos, etc.). La posición dentro de este órgano de las fibras ópticas ó conductores arribados de la retina, era bastante bien conocida, gracias á los estudios de Stieda, Bellonci y otros autores. Tales fibras constituyen una zona superficial, por debajo de la cual generan un plexo concéntrico, en cuyas mallas aparecen las neuronas receptoras.

Aparte la demostración del modo de terminación de las fibras ópticas, la citada monografía contiene numerosos datos morfológicos y estructurales de positivo valor. No hemos de referirlos aquí todos. El lector curioso de tales asuntos deberá consultar nuestra Memoria de 1889[44] ó la traducción publicada dos años después en el International Monatsschrift[45] del Dr. Krause. Citemos tan sólo los hechos que revisten algún alcance fisiológico.