Faltóme entonces audacia para elevar la fórmula á la categoría de ley general. Es preciso convenir en que, no obstante los progresos hechos en el conocimiento estructural de las vías sensoriales, gracias á las investigaciones de Golgi, las nuestras y las de Kölliker, Tartuferi, Retzius y Lenhossék, etc., semejante generalización resultaba prematura.
Parecióme, además, que ciertos hechos eran francamente contrarios á la supuesta conducción exclusivamente celulípeta de las dendritas y celulífuga del axon. Uno de ellos era la existencia en diversos centros nerviosos de los vertebrados, y particularmente en el lóbulo óptico (aves y reptiles) de zonas concéntricas, donde concurren exclusivamente apéndices protoplásmicos. En tales casos era forzoso admitir el contacto entre dendritas de origen diverso y, por tanto, una conducción indiferentemente celulípeta ó celulífuga.
La otra grave dificultad estribaba en las células de los ganglios sensitivos ó raquídeos, donde la rama periférica de conducción, indiscutiblemente celulípeta, afecta, por excepción, en el adulto todos los caracteres estructurales y morfológicos del cilindro-eje.
Descorazonado ante tales escollos, abandoné la cuestión que estimé prematuramente planteada, y acaso insoluble, con ayuda de los métodos histológicos.
Transcurridos dos años, es decir, en 1891, apareció un interesante trabajo de van Gehuchten[91], donde se criticaba incidentalmente y en una nota mi atrevida identificación de las dendritas con las expansiones receptoras de los corpúsculos sensoriales, así como las consecuencias fisiológicas de semejante supuesto.
«Nos parece difícil —dice este sabio— admitir la hipótesis, por otra parte muy ingeniosa, de Cajal, según la cual la prolongación periférica de las células ganglionares sensitivas (alude también á las bipolares olfativas, retinianas, etc.) sería una prolongación protoplásmica, mientras que la expansión central representaría un verdadero axon. Ramón y Cajal ha llegado á esta hipótesis comparando, por ejemplo, los elementos bipolares de la mucosa olfativa con los elementos de los ganglios espinales.
»La idea de considerar la prolongación periférica como protoplásmica es ingeniosa en el sentido de que establece fácilmente una diferencia funcional entre las expansiones protoplásmicas y nerviosas. Las prolongaciones protoplásmicas tendrían conducción celulípeta y servirían para transmitir al cuerpo celular las conmociones nerviosas llegadas de los vecinos elementos; mientras que el cilindro-eje ofrecería una conducción celulífuga, destinada á poner el elemento nervioso de que proviene en relación con los otros.
»Mas para admitir esta hipótesis fuera necesario modificar completamente la idea que tenemos de las prolongaciones protoplásmicas, y admitir que una de estas prolongaciones puede llegar á ser el cilindro-eje de un corpúsculo nervioso, lo que nos parece difícil de aceptar.»
Fig. 29.—Esquema destinado á mostrar la marcha de las corrientes en el cerebelo, en el supuesto de que la ley de polarización dinámica tenga carácter general. —a, grano; b, fibra musgosa; c, corpúsculo de Purkinje; d, fibra paralela.