Fig. 40.—Esquema de los cauces de conducción de la impresión cromática en la retina de los pájaros. Á la derecha, aparecen las vías de la foseta central, y á la izquierda, las homónimas del resto de la retina. —A, conos; B, célula bipolar para cono; C, corpúsculo ganglionar; a, células amacrinas; b, articulación entre el cono y bipolar en la foseta; c, articulación entre el cono y las bipolares en los territorios periféricos de la retina; d, f, articulación entre una célula gangliónica y varias bipolares.

c) Confirmación en la retina embrionaria de la evolución de los neuroblastos, señalada por His, nosotros y v. Lenhossék en la médula espinal, y exposición de una hipótesis encaminada á explicar, ó al menos á hacer imaginable, el establecimiento en el adulto de conexiones interneuronales específicas. De esta concepción, llamada teoría quimiotáctica neurotrópica, trataré oportunamente. Consignaré ahora solamente que, según la referida hipótesis, se asigna al cono de crecimiento del axon embrionario la misma propiedad amiboidea atribuída á los leucocitos. Á semejanza de estos elementos, que marchan hacia los microbios orientándose por la dirección de las corrientes de difusión de las toxinas, el cono de crecimiento, impresionado por ciertas substancias estimulantes derramadas en el plasma intersticial, marcha también, crece y se orienta hacia los elementos productores de las mismas (corpúsculos musculares, neuronas situadas en planos distintos de los centros, etc.), acabando por establecer con ellos conexiones íntimas y estables. Admitida la diversidad y especificidad de las fuentes de materias reclamos ó quimiotácticas positivas, esclarécese no sólo el automatismo de la asociación interneuronal ó entre neuronas y elementos extranerviosos (por ejemplo, con las fibras musculares), sino el hecho sorprendente de que semejantes alianzas dinámicas se establezcan sin errores, no dándose jamás el caso de que un corpúsculo muscular, por ejemplo, carezca de terminación nerviosa adecuada ni de que una arborización terminal axónica esté privada de conexión celular específica.

2. Otro de los temas en cuya elucidación puse toda mi atención, fué la estructura del asta de Ammon, el centro asociativo más antiguo del cerebro, el almacén de los recuerdos olfativos y de las reacciones motrices correspondientes.

Ha dicho B. Croce «que toda obra científica es también una obra de arte», afirmación afín del pensamiento, tantas veces repetido, de que «la naturaleza es la obra de un artista divino». Y esta hermosura no toca solamente al orden intelectual, á la exquisita adecuación entre los medios y los fines; en las ciencias naturales reviste á menudo formas plásticas admirables, según dejamos notado en capítulos anteriores. De donde resulta que, por pobre é incompleta que sea la visión objetiva del científico, siempre conservará un reflejo de la belleza natural. Y aún podría afirmarse que los elementos ilógicos y antiestéticos contenidos en la concepción científica de un fenómeno implican necesariamente error ó incompresión ideal del copista.

Fig. 41.—Esquema de la arquitectura del asta de Ammon y fascia dentata, tal como aparece en los cortes transversales; en esta figura se han reproducido los principales tipos neuronales descritos por Golgi y Sala. —A, asta de Ammon; B, cuerpo abollonado ó fascia dentata; D, subículo; C, fimbria; a, pirámide superior; b, pirámide de la región inferior.

Mas, dejando á un lado este linaje de consideraciones, recordaré que uno de los estímulos que me llevaron á escudriñar el asta de Ammon y fascia dentata, fué la elegante arquitectura ofrecida por las células y estratos de estos centros, revelada por el ilustre Golgi en su obra magistral[119]. Adornan, en efecto, al asta de Ammon y cuerpo abollonado, muchos rasgos de la sencilla belleza de la corteza cerebelosa. Sus células piramidales, comparables á plantas de jardín —algo así como series de jacintos—, alinéanse en setos vivos que dibujan curvas graciosas. El examen de la figura 41 dará alguna idea de esta graciosa estratificación de las neuronas ammónicas. Inútil es notar que, aprovechando el privilegio de primer ocupante, el célebre investigador de Pavía hubo de recoger los datos anatómicos más valiosos respecto á la forma y disposición celulares de los mencionados órganos nerviosos. Y la obra del maestro fué completada en algunos puntos por sus discípulos Sala y Lugaro, así como por Schäffer, histólogo alemán.

Fig. 42.—Esquema destinado á presentar la conexión establecida entre el axon de los granos de la fascia dentata y las gruesas pirámides del asta de Ammon (región inferior de ésta). —A, capa molecular de la fascia dentata; B, axon de los granos; C, pirámides grandes; D, fimbria; c, b, fibras aferentes llegadas de los centros olfativos secundarios; a, axon. Las flechas señalan la dirección de las corrientes.

Sin embargo, quedaba aún mucho filón virgen para los trabajadores de refresco. Era, sobre todo, indispensable explorar los corpúsculos de axon corto, insuficientemente estudiados por los susodichos sabios, y urgía además abordar el problema de las conexiones interneuronales, estableciendo en lo posible las vías recorridas por los impulsos sensoriales ó aferentes, tarea interesante apenas desflorada por los sabios de la escuela italiana.