Por desgracia, yo llegaba al filón un poco tarde para alcanzar grandes sorpresas y descubrimientos de primera fuerza. Edinger, van Gehuchten, y particularmente Kölliker y Held, se me habían adelantado en la aplicación afortunada del método de Golgi al análisis estructural de los focos bulbares y protuberanciales. Debía, por tanto, espigar en campo segado. Algo, empero, pude recolectar: fué tarea paciente y modesta de perfeccionamientos, de ampliaciones, de cominerías descriptivas, harto más trabajosa que brillante. Relatemos brevemente algunas de mis principales aportaciones.

Fig. 47.—Trozo de un corte de protuberancia de ratón, donde aparece el origen de los pedúnculos cerebelosos medios.— A, vía motriz; C, células protuberanciales; E, porción epitelial de la hipófisis.

Comenzaré por recordar la publicación de una extensa monografía[132] inserta en los Anales de la Sociedad Española de Historia Natural. En ella se tocan diversos temas neurológicos: estructura del puente de Varolio, de la hipófisis, del cuerpo estriado, de los focos acústicos, etc.

Fig. 48.—Corte longitudinal de la vía piramidal (gato) al cruzar la protuberancia, donde aparecen las ramas colaterales que dicha vía envía á las neuronas protuberanciales, con las cuales entran en íntimo contacto.

He aquí una lista de los datos más salientes:

Con relación al puente de Varolio[133].—a) La demostración de que las células de la protuberancia envían su axon á los pedúnculos cerebelosos medios (fig. 47, b, c). (Confirmado por Pusateri y van Gehuchten).

b) El hallazgo de las colaterales pontales de la vía piramidal, importante vía de unión de la corteza cerebral con el cerebelo (vía cortico-ponto-cerebelosa) (fig. 48, a, e). (Confirmado por Pusateri y otros sabios).

Fig. 49.—Corte longitudinal del cuerpo estriado del ratón.— A, células nerviosas de axon largo descendente; B, células de axon corto; D, colaterales para el cuerpo estriado, nacidas en curso de fibras motrices bajadas de la corteza cerebral. Representación semiesquemática.