Fig. 55.—Sección sagital y lateral del tubérculo mamilar y porción basal del tálamo.— A, neuronas diminutas del cuerpo mamilar; B, haz genitor, por bifurcación, de los cordones de la calota (c) y de Vicq d’Azyr (V); D, corteza blanca del tubérculo mamilar del que brotan colaterales (a).
d) Estudio del remate superior en el bulbo del fascículo reflejo-motor de las raíces posteriores.
e) Detalles de las terminaciones sensitivas en los focos de Goll y de Burdach, y demostración de que una parte del cordón de Burdach se hace profundo en el bulbo, situándose longitudinalmente por delante de la substancia de Rolando.
f) Se describe un haz del vago-gloso-faríngeo que se asocia á las fibras bulbares longitudinales del 5.º par.
g) Se demuestra la existencia de una porción cruzada del nervio vestibular.
h) Se detalla la estructura del foco de Roller, etc., etc.
Fig. 56.—Algunos elementos de la retina de las aves con la marcha probable de las corrientes.— a, fibra centrífuga llegada de los centros nerviosos; b, célula amacrina ó espongioblasto de asociación; c, axon horizontal de estos elementos, relacionado mediante extensa arborización con el tallo de las células amacrinas comunes.
De otras comunicaciones aparecidas en 1895 sólo mencionaré el argumento: una versó sobre la estructura de los ganglios centrales del cerebelo[136] (oliva cerebelosa, ganglio del techo, etc.); otra, de carácter iconográfico, pero con bastantes pormenores descriptivos nuevos, recayó sobre la médula espinal[137]. Lo más interesante de este último trabajo fué la ejecución de grandes láminas en colores, copia de mis mejores preparaciones.
Durante el año 1896 mi actividad alcanzó su máximo, corriendo febril por varios y divergentes cauces y desparramándose alguna vez sobre temas anteriormente tratados. En uno de estos ritornellos ataqué con nuevos bríos la retina, el más antiguo y pertinaz de mis amores de Laboratorio. Fué la nueva contribución[138] de índole polémica, enderezándose particularmente á refutar las teorías de ciertos autores (Kallius, Renaut y Dogiel) que pretendían resucitar, bajo formas especiales, la vieja y siempre retoñante teoría de las redes interneuronales. Fiel á mi costumbre de no escribir artículos de pura controversia, acudí al palenque, armado, más que con los arreos de la dialéctica, con observaciones nuevas dotadas de alguna fuerza persuasiva. Así, después de probar que los rarísimos casos de fusión anastomótica entre dendritas, ó entre ramas nerviosas y dendritas, alegados por dichos sabios son meras apariencias ópticas ó productos artificiales de los reactivos, señalé nuevas y clarísimas disposiciones de contacto frecuentes en la retina de las aves.
He aquí algunas particularmente significativas:
a) Descubrimiento en las aves de un tipo singular de espongioblasto (capa de los granos internos), el cual, además de exhibir algunas dendritas cortas (véase la fig. 56, b), poseen cierto axon robusto, dirigido horizontalmente por la frontera de la capa plexiforme interna para descomponerse en extensa y complicada arborización horizontal en contacto quizá con el tallo descendente de las células amacrinas. Este singular elemento fué bautizado espongioblasto de asociación.
b) Adición de nuevos detalles á nuestras ya antiguas observaciones sobre las fibras centrífugas retinianas, con la prueba de que lo principal de las proyecciones finales varicosas de tales conductores construye nido apretado dispuesto en torno del soma y groseras dendritas de los espongioblastos de asociación (véase la figura 56, a).
c) Exposición de nuevos hechos relativos á la evolución ontogénica de los bastones, conos y demás elementos de la retina.
Fig. 57.—Célula nerviosa de la médula espinal del conejo.— a, axon; b, husos cromáticos de Nissl, donde aparece cierta trama esponjosa; d, núcleo.