¡Oh còmo en tu sol hermoso
Mi ardiente afecto encendido,
Por cebarse en lo lucido,
Olvidó lo peligroso!
Perdona si atrevimiento
Fué acercarme á tu ardor puro,
Que no hay sagrado seguro
De culpas de pensamiento.
De esta manera engañaba
La loca esperanza mia,
Y dentro de mí tenia
Todo el bien que deseaba.
Mas ya tu precepto grave
Rompe mi silencio mudo;
Que él solamente ser pudo
De mi respeto la llave.
Y aunque el amar tu belleza
Sea delito sin disculpa,
Castígueseme la culpa
Primero que la tibieza.
No quieras pues rigurosa,
Que estando ya declarada,
Sea devéras desdichada
Quien fué de burlas dichosa.
Si culpas mi desacato,
Culpa tambien tu licencia,
Que si es mala mi obediencia,
No fué justo tu mandato.
Y si es culpable mi intento,
Será mi afecto precito,
Porque es amarte un delito
De que nunca me arrepiento.
Esto en mis afectos hallo,
Y más que esplicar no sé;
Mas tú de lo que callé
Inferirás lo que callo.