Que es fácil de discurrir,
Cuando lo llegue á entregar,
Pues, no me queda qué dar,
Que me queda qué pedir.

VII.

Escusándose de un silencio.

Pedirte, señora, quiero
De mi silencio perdon,
Si lo que ha sido atencion
Le hace parecer grosero.

Y no me podrás culpar
Si hasta aquí mi proceder,
Por ocuparse en querer,
Se ha olvidado de esplicar;

Que en mi amorosa pasion
No fué descuido ni mengua
Quitar el uso á la lengua
Por dárselo al corazon.

Ni de explicarme dejaba,
Que como la pasion mia
Acá en el alma te via,
Acá en el alma te hablaba;

Y en esta idea notable
Dichosamente vivia,
Porque en mi mano tenia
El fingirte favorable.

Con traza tan peregrina
Vivió mi esperanza vana,
Pues te pudo hacer humana
Concibiéndote divina.

¡Oh cuán loca llegué á verme
En tus dichosos amores!
Que aun fingidos tus favores
Pudieron enloquecerme.