Desahogos de un celoso.

Yo no dudo, Lizarda, que te quiero,
Aunque sé que me tienes agraviado;
Mas estoy tan amante y tan airado,
Que afectos que distingo no prefiero.

De ver que odio y amor te tengo, infiero
Que ninguno estar puede en sumo grado;
Pues no me puede el odio haber ganado,
Sin haberme perdido amor primero.

Y si piensas que el alma que te quiso
Ha de estar siempre á tu aficion ligada,
De tu satisfaccion vana te aviso;

Pues si el amor al odio ha dado entrada
El que bajó de sumo á ser remiso,
De lo remiso pasará á ser nada.

CANCIONES.

I.

Sentimientos de una ausencia.